
Natural de Urrestilla y vecina de Nuarbe (Beizama), Joxepa fue obligada a abandonar su hogar junto a sus cuatro hijos al encontrarse su marido en el frente de guerra. Tras permanecer refugiados un mes en la localidad navarra de Betelu, regresaron a Beizama una vez les fue comunicado el indulto.
Muchos de los que huyeron nunca regresaron; murió mucha gente conocida en la guerra.
Cortaban la hierba con las tijeras, la cocían, y se la comían para quitar el hambre que tenían.