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Un caso entre muchos
CORTABARRIA LAZCANO, GREGORIO
Documento relativo a Gregorio Cortabarria Lazcano.
(AIRMN).

     Gregorio era vecino de la calle San Ignacio de Azpeitia y trabajaba como cestero en la empresa de muebles Dionisio Echeverria durante el período republicano. Afiliado a STV y militante del PNV, al estallar la guerra hizo guardias custodiando a los presos considerados de derechas entre el 6 de agosto y el 19 de septiembre. Ante la proximidad de las tropas sublevadas Gregorio huyó a Bilbao donde continuó trabajando como cestero hasta que a finales de mayo de 1937 fue movilizada su quinta. Entonces, quedó enrolado en el batallón de zapadores San Andrés, construyendo fortificaciones primero en la zona de Zeberio y posteriormente en Balmaseda. Finalmente, el 26 de agosto de 1937 fue capturado en Santoña. El 30 de septiembre de 1937 el informe emitido por la Comisión de Clasificación de Prisioneros provocó que la Auditoria de Guerra estimara oportuno su enjuiciamiento, a pesar de que desde Azpeitia escritos como el del máximo responsable de la empresa donde trabajó, Dionisio Echeverria, aludieran a la «buena conducta» del detenido. Y es que tanto los informes de la Guardia Civil como los de alcaldía y Falange apuntaban a la «intachable conducta» de Gregorio para con los presos que custodió, «hasta el límite de que al ser evacuados dichos presos en dirección a Vizcaya por la proximidad del Ejército Nacional, fue gratificado con veinticinco pesetas por el hoy Capitán de Requetés Sr Velaz». A estas afirmaciones se sumaron las declaraciones del testigo Cruz María Echeverria, quien afirmó que «lo único que se puede decir malo del encartado es lo de sus ideas nacionalistas por seguir la corriente que a la sazón había fatalmente entre la juventud». Durante el periodo de instrucción Gregorio permaneció recluido en el batallón de trabajadores n° 177 de Zaragoza, lugar al que había sido trasladado el 20 de diciembre de 1938 procedente de Santoña. El 6 de marzo de 1939 ingresó en Ondarreta, prisión en la que permaneció encarcelado hasta el 29 de abril de aquel mismo año tras dictarse el sobreseimiento de la causa y ser clasificado en el «apartado A»(*).


[Azpeitiarras juzgados por tribunales militares franquistas — Leer más casos]
Un testimonio

Bombardeo de Gernika: decía que fueron más de sesenta aviones echando bombas uno detrás de otro.

Decía que el río Ebro estaba rojo por toda la sangre vertida.

Iban todas las noches a buscar a alguien, abrían las puertas y decían sus nombres, para fusilarlos; estuvo esperando oír decir su nombre durante tres meses.

 

[Miren eta Kontxi Odriozola Uzkudun — Leer el testimonio completo]
[Otros testimonios]