La bomba que causó la muerte de su padre hirió de gravedad a Benito. Al parecer, las heridas de metralla que sufrió le dejaron secuelas durante toda su vida al quedarle alojados en las costillas fragmentos de dicha metralla. Benito tenía entonces 11 años de edad(*).
Nos contaba muchas veces que vio desde una colina cómo los alemanes bombardeaban Gernika un lunes que se celebraba el mercado.
Creo que les el saber lo que ocurrió en realidad, y recuperar sus cuerpos y enterrarlos donde es debido.