En 1940, a los 73 años de edad, Remigio solicitó un recurso de revisión de la sanción de 30.000 ptas. impuesta por la CPIB. En su escrito de defensa alegó que había pertenecido desde joven al partido carlista y que sólo huyó de Azpeitia por miedo a que pudiera pasarle algo a su familia. Asimismo, señalaba que a pesar de contar con varias fincas, las cargas impositivas le hacían imposible hacer efectiva la multa, recordando además que continuaba embargada su fábrica de órganos. Por el contrario, José Viquendi, como jefe comarcal de Falange, e Ignacio Egaña, como alcalde de Azpeitia, apuntaron en sus respectivos informes a la militancia de Remigio en el PNV, incluso señalando que fue uno de sus fundadores en la localidad. Con todo, el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas dictaminó el 9 de septiembre de 1940 la rebaja de la sanción económica a 5.000 ptas(*).

Cuando nuestro padre se fue recibimos una carta suya diciendo que estaba bien, pero no supimos nada de él nunca más.
Como nuestro padre había huido, nosotras también nos teníamos que marchar.
En la escuela, nos solían decir que nosotros, los rojos, éramos los ángeles malos, los que nos habíamos rebelado contra dios.