eu | es
Un caso entre muchos
CENDOYA LARRAÑAGA, IGNACIO «TAKOLO»
Documento relativo a Ignacio Cendoya.
(AIRMN).

     Ignacio tenía 24 años de edad cuando en agosto de 1937 fue detenido en Laredo. Anteriormente había actuado en varios frentes de guerra desde que a finales de 1936 se enroló voluntariamente al batallón Loyola en Gernika. En octubre de 1937 se encontraba recluido en el campo de concentración de Aranda de Duero, donde la Comisión de Clasificación de Prisioneros le calificó en el «apartado C» tras recibir un informe de la Guardia Civil de Azpeitia en el que se le acusaba de haber participado en detenciones y saqueos.

      Una vez trasladado a la prisión de Los Escolapios y habiéndose iniciado un proceso sumarísimo de urgencia contra Ignacio a comienzos de 1938, tanto desde la jefatura local de Falange como desde alcaldía de Azpeitia se emitieron informes que incidían en los supuestos apuntados por la Guardia civil. Ante estas afirmaciones, el juzgado militar solicitó información acerca de los testigos que pudieran atestiguar las acusaciones vertidas contra el encartado, señalando los aludidos en su respuesta al juzgado a Manuel Echeverria Odriozola, Donato Aristi Aizpuru y José Aizpuru Goenaga. Sin embargo, el 15 de febrero de 1939, los tres testigos declararon ignorar la participación de Ignacio en saqueos, detenciones o requisas. Además de ello, en el mes de julio de 1939 varios vecinos de Urrestilla se retractaron de las declaraciones que habían prestado ante la Guardia Civil en octubre de 1937, cuando Ignacio se encontraba recluido en Aranda de Duero. Según éstos, «queriendo los exponentes eludir toda responsabilidad moral en que por un error involuntario hayan podido incurrir....habían meditado serenamente sobre el caso, y después de un concienzudo examen, y a la vista de su fotografía, han venido al pleno convencimiento de que tal individuo no participó en las requisas de ganado». En consecuencia, el 7 de septiembre de 1939 se dictó el sobreseimiento del caso. El 8 de diciembre de 1939 Ignacio «Takolo» recobró definitivamente la libertad(*).


[Azpeitiarras juzgados por tribunales militares franquistas — Leer más casos]
Un testimonio

Para cuando llegaron el hombre yacía muerto; decía que podría tratarse de un médico.

Hicieron carlistas a todos los inquilinos, también a mi padre, porque de no ser así les expulsarían de casa.

 

[Begoña Errasti Odriozola — Leer el testimonio completo]
[Otros testimonios]