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Un caso entre muchos
ARRUE LARRAÑAGA, PEDRO
Documento relativo a Pedro Arrue Larrañaga.
(AIRMN).

     Militante del Partido Nacionalista Vasco y comerciante de profesión, Pedro fue tesorero de la Junta Municipal del ayuntamiento de Azpeitia durante el período republicano y posteriormente vocal de la Comisión de Abastos dependiente del Comité de Defensa. El 20 de septiembre de 1936 huyó a Bilbao, donde pasó a formar parte del Ejercito Vasco al ser llamado a filas. Debido a sus deficiencias oculares prestó servicios auxiliares hasta su detención en Santoña el 24 de agosto de 1937. En septiembre de 1937 fue trasladado a Azpeitia, donde prestó declaración ante la Guardia Civil con motivo del procedimiento sumarísimo de urgencia abierto contra él en un juzgado militar de Donostia. Como parte de las pesquisas judiciales se recogieron las declaraciones inculpatorias de varios vecinos de Azpeitia tales como el entonces jefe de falange Ignacio Echeverria Altamira (alcalde entre 1952 y 1961), Roque Astigarraga, Cruz María Echeverria Taberna, Casto Orbegozo Embil o José Azpiazu Echaniz. En todas ellas se intentaba dar relevancia al papel de Pedro en el Comité de Defensa de Azpeitia, sobre todo en la toma de decisiones relativas a las requisas y detenciones que decidieron practicarse. En especial, destacaba la acusación de haber intervenido junto a Gregorio Segurola en la requisa de armas efectuada en el cuartel de la Guardia Civil, señalándose la protesta que ambos emitieron al jefe de línea «por haber consentido que sus subordinados de Azcoitia declarar el estado de guerra».

      Encarcelado en la prisión de Ondarreta, Pedro volvió a prestar declaración el 21 de julio de 1938. Al igual que en septiembre de 1937, reconoció su participación en la Comisión de Abastos, pero negó su actuación en la toma de decisiones del Comité y su responsabilidad en el desarme del cuartel de la Guardia Civil. Finalmente, el 26 de noviembre de 1938 fue condenado a 2 años de prisión por un delito de «proposición para la rebelión militar». En febrero de 1939 recobró finalmente la libertad(*).


[Azpeitiarras juzgados por tribunales militares franquistas — Leer más casos]
Un testimonio

Cuando nuestro padre se fue recibimos una carta suya diciendo que estaba bien, pero no supimos nada de él nunca más.

Como nuestro padre había huido, nosotras también nos teníamos que marchar.

En la escuela, nos solían decir que nosotros, los rojos, éramos los ángeles malos, los que nos habíamos rebelado contra dios.