«A partir de la una hora del día 25 del corriente quedo en libertad de acción para proceder contra los objetivos tácticos y estratégicos con la violencia que las necesidades militares lo requieran». Al poco de lanzar estas octavillas sobre Bizkaia, el general golpista Mola dio orden de bombardear el territorio causando centenares de víctimas (entre 72 y 126 muertos y alrededor de 500 heridos)(*). Uno de los artefactos alcanzó el frontón Ezkurdi de Durango, donde se encontraba reunido un grupo de milicianos descansando y jugando a pelota(*). 12 de ellos murieron, siendo uno de éstos Alberto. Afiliado a UGT, había nacido en Bidania en 1911 y era vecino de Azpeitia, localidad en la que trabajó como cestero hasta su incorporación al frente(*).

No supimos qué hicieron con su cuerpo, y no pudimos despedirlo ni enterrarlo dignamente.
Mi madre, sin tener ninguna culpa, lo pasó muy mal.