María recibió a modo de castigo la orden de abandonar el pueblo y dirigirse a Etxalar, por encontrarse su marido (Rufino Larrañaga Iriarte «Kinttela») en el frente de guerra combatiendo contra las tropas sublevadas. En vez de dirigirse a Etxalar, María se escondió junto a su hija pequeña Jone en la localidad de Orio, en casa de un hermano de Rufino. Mientras tanto, sus otros tres hijos tuvieron que ser acogidos en Azpeitia por otro familiar(*).
Nos contaba muchas veces que vio desde una colina cómo los alemanes bombardeaban Gernika un lunes que se celebraba el mercado.
Creo que les el saber lo que ocurrió en realidad, y recuperar sus cuerpos y enterrarlos donde es debido.