El 19 de agosto de 1940, tras haber sido puesto en libertad por la Auditoria de Guerra de Bilbao, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Navarra lo condenó a 10 años de inhabilitación para el ejercicio de cargo público y al pago de 2.500 ptas. «en concepto de indemnización de perjuicios». Además añadía una tasación en 60.000 ptas. de los bienes del encausado(*).

No se esperaban que un hombre tan católico se hubiera marchado a la guerra.
Me doy cuenta de que en esa época tenían muchísimo miedo, y que no se hablaba sobre esos temas delante de los niños.