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Inicio » Volumen I » 5. Testimonios » Miren Garmendia Altuna

Miren Garmendia Altuna nació en Azpeitia el 26 de agosto de 1959. Sus padres fueron Jose Mari Garmendia Errasti y Maria Altuna Astigarraga. Ambos estuvieron presos.

La acusaron también de haber robado huevos y gallinas a los caseros que venían a la calle a venderlas.

El único comentario que recuerdo es que dijo que en la cárcel pasaron mucha hambre.

 

Miren, tus padres fueron juzgados y encarcelados por un tribunal militar franquista.

Así es. No tuvimos ocasión de hablar sobre este tema con ellos, ya que mi madre falleció con cincuenta y siete años y mi padre con sesenta y nueve, cuando yo tenía trece y diecisiete años respectivamente. Escuché a mi padre decir que había estado en la cárcel de Burgos, pero no contaba mucho más. Mi madre sin embargo nunca nos contó nada acerca de este tema. Pero sospechábamos algo, y por eso comenzamos a recabar información. Desde Aranzadi nos ha llegado mucha información. Cuando se puso en marcha el proyecto de Azpeitia nos pusimos en contacto con ellos, y hemos recibido mucha documentación, aunque algunos datos no se ven con claridad. Me ha parecido una información muy interesante.

¿Qué tipo de información habéis conseguido?

No he recibido mucha documentación acerca de mi padre, además algunos datos no están muy claros. Mi padre luchó en la guerra con los republicanos, y cuando lo capturaron estuvo tres años en la cárcel de Burgos, hasta que lo soltaron en Bilbao.

      Sin embargo, me ha sorprendido la información que nos ha llegado acerca de nuestra madre. En Azpeitia, el PNV debía de tener un grupo que se denominaba «Emakumeak», y la acusaron de haber formado parte de este grupo. Uno de sus quehaceres era preparar la comida a los combatientes vascos. La acusaron también de haber robado huevos y gallinas a los caseros que venían a la calle a venderlas. Me he quedado sorprendida con toda esta información.

Y bajo esa acusación, ¿dónde encarcelaron a tu madre?

En Ondarreta, la cárcel de Donostia. Estuvo presa durante dos meses.

¿Os contó algo vuestro padre al regresar?

No, el único comentario que recuerdo es que dijo que en la cárcel pasaron mucha hambre, tanto que estaban dispuestos a comer carne de rata, aunque no creo que llegaran a ese límite. Imagínate qué hambre pasaron. Aparte de eso, hemos encontrado en casa una chapa donde pone «Intendencia Militar de Euskadi», y una cruz hecha por mi padre en la cárcel, donde pone «Desde la cárcel de corazón». Ésta última, aunque no sabemos con exactitud, creemos que se la envío nuestro padre a nuestra madre.

¿Cómo te has sentido al saber todo esto después de tantos años?

Lo de mi madre me ha sorprendido, lo de mi padre no tanto, porque teníamos más información.

¿Te parece importante poner en marcha proyectos como este para sacar a la luz toda esta información?

Sí, a mí me parece que sí. Siempre hemos sabido la versión de una parte, y me parece muy importante tener toda la información para saber qué sucedió en realidad.